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Playa de Arinaga (Gran Canaria): Paseo y Baño

Playa de Arinaga, en Agüimes (Gran Canaria): arena volcánica, piscinas naturales y dos kilómetros de paseo hasta el Zoco Negro.

· Actualizado el
7 min de lectura

Arinaga es un pueblo de costa del municipio de Agüimes, en el sureste de Gran Canaria. Mucha gente pasa de largo pensando que solo hay viento y polígonos industriales, y se equivoca: aquí está una de las costas más agradables de la isla para caminar, con una playa principal protegida por el muelle, piscinas de agua de mar, una zona de baño en Risco Verde y un paseo de dos kilómetros que termina en el malpaís del Zoco Negro.

El paseo que lo une todo: de la playa al Zoco Negro

Lo mejor de Arinaga es que no tienes que elegir. Te pones las cholas, sales del coche y echas a andar por la avenida. No es un paseo marítimo de postal, de esos con franquicias y tiendas de souvenirs. Es el salón de estar del pueblo, donde huele a salitre y a la crema solar de los niños que corren hacia el agua.

El paseo son dos kilómetros que recorren toda la vida de la costa. Empiezas en la playa principal, de arena volcánica oscura, donde las familias plantan la sombrilla para pasar el día. El agua suele estar tranquila porque el muelle la protege. Sigues caminando y te encuentras con unas piscinas de agua de mar que se llenan y vacían con la marea, un gustazo para un chapuzón rápido y seguro.

Al final del recorrido está la playa del Zoco Negro (Soco Negro en la ordenanza municipal de playas de Agüimes). No esperes arena: es malpaís, roca volcánica que llega hasta el mar. Lo curioso es que alguien instaló unas hamacas gigantes de madera sobre las rocas. Tumbarse ahí, sintiendo el calor de la piedra y escuchando el mar romper a tus pies, es lo que hace distinta esta esquina de la isla.

Consejos para el paseo

  • El viento es el que manda: En esta zona de la isla el alisio sopla con ganas, sobre todo por la tarde. Si quieres un día más tranquilo, ve por la mañana. Si lo tuyo es el windsurf o el kitesurf, espera a que sople.
  • Calzado para todo: Unas buenas cholas para el paseo y la playa. Si vas a bajar a las rocas del Zoco Negro o a la zona de Risco Verde, unos escarpines te salvarán de más de un corte.
  • El ritmo del domingo: Los domingos por la mañana esto se llena de familias de Agüimes, Ingenio y alrededores. Hay ambiente, con sus neveritas y sus tortillas. No vayas buscando silencio esos días.
  • Lo que no se puede hacer: La ordenanza municipal de playas de Agüimes prohíbe fumar en todas las playas del municipio, incluida la de Arinaga, y también lanzarse al mar desde el muelle. Verás a gente hacerlo, pero se multa.

El vigía de la costa: El Faro y la playa de El Cabrón

Si sigues el camino que sale del pueblo hacia el norte, el paisaje se vuelve más seco, más salvaje. El asfalto desaparece y te adentras en un mar de rocas volcánicas. Al fondo, solitario, se levanta el Faro de Arinaga. Desde esa atalaya se ve toda la bahía y, los días claros, cuando no hay calima, se mide la inmensidad del Atlántico.

Desde el faro, un sendero de tierra te lleva a la playa de El Cabrón, la zona que se viene reclamando desde 1995 como futura Reserva Marina de Arinaga-Gando y que sigue sin declararse. Sí está protegida por otra figura: es Zona Especial de Conservación (ZEC) de la Red Natura 2000 desde 2011, con casi 1.000 hectáreas de litoral en el municipio de Agüimes. Ojo, que esto no es una playa para ir con la sombrilla y los niños: no hay restaurantes, hamacas ni duchas, y las corrientes no perdonan. Lo que sí hay es fauna: en estas aguas se han documentado más de 400 especies de flora y fauna marina, y en ellas viven viejas, meros y angelotes. Si eres buceador, ya sabes de qué va el sitio. Si no, acércate con cuidado a la orilla y quédate en el paisaje.

El sabor del mar: comer en el Muelle Viejo

Un día en Arinaga no está completo si no acabas con sabor a sal en la boca, y no solo por el mar. La zona del muelle viejo concentra restaurantes y terrazas donde se come pescado fresco. Aquí no hay lujos ni platos con nombres raros: manteles de papel, pescado del día y papas arrugadas con mojo, como se ha hecho toda la vida.

Mi consejo es que te des una vuelta, mires las pizarras y te sientes en la terraza que más te llame. Si ves que está llena de gente de aquí, esa es la buena señal. Pide una ración de lapas a la plancha con mojo verde y pregunta qué han traído los barcos ese día. Una vieja sancochada o un cherne a la espalda son dos apuestas seguras. Mientras comes, ves a los pescadores locales arreglando sus redes y a los chiquillos tirándose al agua desde el muelle, aunque la ordenanza municipal lo prohíba.

Si te ha gustado, échale un vistazo también a la Playa de Balito, la Playa de Güigüí y la Playa de las Carpinteras. Y en Gran Canaria tienes el resto de guías de la isla.

Preguntas frecuentes

¿Es fácil llegar y aparcar en Arinaga?

Llegar es fácil: está junto a la autopista GC-1. Aparcar entre semana no suele ser un problema, pero el fin de semana, sobre todo un domingo soleado, la cosa se complica después de las once de la mañana. El truco es aparcar en las calles de más adentro del pueblo y caminar un poco.

¿Es un buen sitio para ir con niños?

Sí. La playa principal es la mejor opción para ellos: el muelle la protege del oleaje y el agua cubre poco en la orilla. Las piscinas de agua de mar son otra zona segura. Eso sí, con viento del norte la mar se levanta, así que mira la bandera antes de dejarles entrar.

¿Cuál es la mejor época para visitar Arinaga?

En verano hay más ambiente y también más viento. En otoño y primavera, septiembre y octubre sobre todo, el alisio da tregua y el agua está templada. En invierno es un sitio tranquilo para pasear y comer.

¿Qué no me puedo olvidar de meter en la mochila?

Protector solar, porque el sol de aquí no perdona ni con nubes. Un sombrero o gorra, gafas de sol y escarpines si vas a bajar a las rocas. Y aunque vayas en verano, lleva un cortavientos: cuando el sol cae y el alisio aprieta, se agradece.

¿Puedo bañarme en cualquier sitio de la costa?

No, y conviene tenerlo claro. La zona de la playa principal y las piscinas de agua de mar es la más segura. Risco Verde también es una zona de baño popular, pero hay que vigilar las rocas. El Zoco Negro y, sobre todo, El Cabrón tienen corrientes y oleaje que pueden dar un susto: son sitios para mirar el mar, no para bañarse con niños. Observa a los locales; si no ves a nadie en el agua, por algo será.

Arinaga no sale en las portadas de las revistas de viajes. Es un lugar para ver cómo funciona un pueblo de costa de verdad, con su paseo, sus piscinas y su muelle. La próxima vez que vengas a la isla, guárdate una mañana para desviarte de la ruta típica: ven sin prisa, pasea, date un baño y come pescado mirando al mar.

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