Playa de Pedro Barba (La Graciosa): El Caserío
La cala del caserío de veraneo de Pedro Barba, en el norte de La Graciosa, sin servicios y con el agua calmada. Cómo llegar andando o en bici.
Pedro Barba es el segundo núcleo de La Graciosa y el único punto de la isla, además de Caleta de Sebo, donde hay casas: una fila de viviendas blancas de veraneo al borde de una caleta corta, con el Risco de Famara al otro lado del estrecho del Río. Aquí no vive nadie de forma permanente. Las casas se abren en verano y el resto del año el sitio pertenece a quien llega andando o en bicicleta.
La playa es la del propio caserío: una cala pequeña de arena y grava, sin el ancho de Las Conchas ni el oleaje del oeste, con el agua quieta pegada a la orilla. Es corta, el plan se limita a una toalla y poco más, y es raro encontrarla concurrida.
Dos cosas conviene tener claras antes de salir del pueblo. La primera, que en Pedro Barba no hay ningún servicio: ni agua, ni comida, ni sombra, y todo eso se sube en la mochila desde Caleta de Sebo. La segunda, que La Graciosa no tiene ninguna zona de aguas de baño censada: no hay bandera, ni socorristas, ni temporada de vigilancia, y el único aviso es el mar que se ve desde la orilla.
Dónde Está la Playa de Pedro Barba
El caserío ocupa el extremo nordeste de La Graciosa, en el municipio de Teguise, y la caleta se abre justo delante de las casas. Desde la orilla se ve Lanzarote al fondo, con el tajo del Risco de Famara recortado sobre el mar, y los islotes de Montaña Clara y Alegranza hacia el norte. Los caminos del norte llegan hasta aquí y siguen un poco más allá, camino de los Caletones, pero Pedro Barba es el último lugar con casas.
El mapa sitúa la caleta en su contexto: el caserío pegado a la orilla, el estrecho del Río al fondo y, a los dos lados, la costa de arena y piedra que baja hacia Las Conchas por un lado y hacia los Caletones por el otro.
Cómo Llegar a la Playa de Pedro Barba
En Coche
En La Graciosa no hay ni un kilómetro de carretera asfaltada, así que el coche se queda en Lanzarote y el viaje termina en el ferry de pasajeros que sale de Órzola, en el municipio de Haría. Ya en la isla, los vehículos a motor se limitan a un puñado de licencias de servicio: el taxi 4x4 que enlaza los dos núcleos y los todoterrenos con los que se hacen las excursiones. Aparcar en Pedro Barba no es una opción: no hay aparcamiento ni vehículos privados que suban hasta aquí.
Andando o en Bici
Es la forma normal de llegar, y la que explica por qué la cala está casi siempre vacía. Pedro Barba queda a unos seis kilómetros del muelle de Caleta de Sebo, el trayecto más largo que separa el pueblo de cualquiera de sus playas, y se cubre por pistas de tierra. En bicicleta se hace con comodidad; andando hay que contar con hora y media o dos horas, según el ritmo y el calor. El camino del norte bordea la costa y deja por delante la playa de Las Conchas antes de bajar al caserío, y es la ruta que se usa para pedalear; el trayecto corto corta por el interior, entre montañas, y es el que hacen los taxis.
En una isla de ocho kilómetros de largo, seis de ida son media jornada. Conviene salir temprano y llevar más agua de la que apetece, porque la pista es de tierra y no hay una sombra en todo el camino.
La Cala del Caserío
La historia de la playa es la del caserío, porque una no existe sin la otra. Pedro Barba nació al calor de la industria del salazón de pescado: la isla tenía sal a los pies del Risco de Famara, un fondeadero tranquilo y un banco de pesca enfrente, y con eso se levantó un poblado de trabajadores que se fue vaciando a lo largo del siglo XX, cuando sus vecinos se trasladaron a Caleta de Sebo. Turismo Lanzarote, la web del Cabildo, describe hoy Pedro Barba como el segundo núcleo residencial de la isla y aclara que aquí no vive nadie de forma permanente.
El baño es de los más llevaderos del norte. La caleta mira al nordeste y queda a resguardo del oleaje que llega abierto a Las Conchas, y el agua se gana poco a poco, sin necesidad de nadar en serio. Con el mar quieto, es el chapuzón de quien termina el camino; con el alisio soplando con ganas, la arena vuela y no apetece mojarse.
Lo que no hay, y conviene repetirlo, es vigilancia. Al no haber ninguna zona censada no hay bandera en la arena ni horario de socorrismo al que agarrarse, así que la decisión se toma mirando el mar, con la misma prudencia que en cualquier playa abierta al Atlántico.
Servicios y Qué Hay Alrededor
Pedro Barba es un núcleo residencial sin ningún servicio turístico: no hay bar, ni restaurante, ni tienda, ni punto de agua. El agua, la comida, el protector y cualquier cosa que dé sombra se suben desde Caleta de Sebo, donde están los supermercados y los bares de la isla, y lo que se sube conviene bajarlo de vuelta.
Las casas son privadas y de uso vacacional. Aquí no se acampa: la isla es Parque Natural del Archipiélago Chinijo y la acampada solo se autoriza en la zona del Salado, junto a Caleta de Sebo. Tampoco hay dónde refugiarse si el tiempo cambia, así que la visita se organiza con la vuelta ya pensada.
Lo que sí hay alrededor son playas. Hacia el oeste, el camino de vuelta deja Las Conchas, el Arco de los Caletones y, en el extremo noroeste, la cala de La Lambra. Hacia el sur quedan el litoral de Caleta de Sebo, La Francesa y La Cocina.
Pedro Barba es la última parada del camino del norte: antes quedan Playa de Las Conchas y, más al oeste, Playa de La Lambra. Los trazados y las distancias están en Rutas de Senderismo y Bici en La Graciosa, la llegada a la isla en Cómo Llegar y Moverse por La Graciosa y el resto de calas en Playas de La Graciosa.
Preguntas Frecuentes
Andando o en bicicleta desde Caleta de Sebo, por pistas de tierra de unos seis kilómetros y sin nada de asfalto. El coche se queda en Lanzarote, porque a la isla solo se llega en ferry de pasajeros desde Órzola. Quien no quiera pedalear tiene el taxi 4x4 que enlaza los dos núcleos.
El agua es de las más tranquilas del norte, porque la caleta queda a resguardo del oleaje. Pero no hay socorristas ni bandera, no hay sombra y el camino hasta aquí es largo para un niño pequeño, así que el baño se hace con la misma precaución que en cualquier playa sin vigilancia.
No hay nada de eso. Ni aparcamiento, ni coches, ni bares, ni tiendas, ni punto de agua. El agua, la comida y la sombra se suben desde Caleta de Sebo, y todo lo que se sube se baja otra vez.
A primera hora de la mañana, para hacer el camino con menos calor y encontrarse la cala sola. En verano el caserío se llena de las familias que veranean en las casas, sobre todo en agosto.
Porque nació al calor del salazón de pescado, como poblado de trabajadores de la industria, y quedó como núcleo de veraneo cuando sus habitantes se trasladaron a Caleta de Sebo. Las viviendas son privadas y se abren sobre todo en la temporada de baño.
Como en toda La Graciosa, aquí no hay analítica ni bandera que consultar, porque la isla no tiene ninguna zona de aguas de baño censada. La referencia es el mar que se ve desde la orilla. El estado sanitario de las zonas censadas del archipiélago, muestra a muestra y cruzado con los puntos de vertido declarados, está en el censo de calidad del agua de las playas canarias.
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